Hay un dicho popular que sirve para ilustrar la importancia de la mesura y el equilibrio: «ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre». En la vida cotidiana de la búsqueda de fondos, las organizaciones de la sociedad civil corremos el peligro de quedar atorados en un bucle pegajoso de no quemar ni alumbrar.
Siendo una organización pequeña, con un funcionamiento financiero que podemos llamar emergente, nos hemos abocado de manera sistemática a desarrollar distintas estrategias de búsqueda de fondos: convocatorias de cooperación internacional, concursos de financiación de proyectos, licitaciones, crowdfunding, créditos con bancos, rifas, bazares, y la consabida práctica de pedir limosna.
En esta variada dinámica en la que nos ponen a competir a las organizaciones de la sociedad civil, tenemos que demostrar, al mismo tiempo, que somos más pobres y miserables que otras organizaciones a la vez que debemos asegurar que tenemos buenos estados financieros, utilidades, capacidad de endeudamiento, y un largo etc. Es decir, no estamos lo suficientemente cerca ni lo suficientemente lejos, por lo que o no quemamos o no alumbramos.
Este problema no sólo tiene efectos en la sostenibilidad de las organizaciones, sino en su misma comprensión, carácter e identidad. Debido a que la mayoría de convocatorias de proyectos, restringen de manera clara la financiación de la propia organización, que es la que realiza «los proyectos», y sólo financia «los proyectos» entonces nos sumen en la situación de tener para la gasolina pero no para el chofer. Hay que hacer cotidianos ejercicios de acrobacia financiera para lograr, primero valorizar las capacidades internas de nuestras organizaciones (es decir reconocerlas) para luego camuflarlas en los costos que se presupuestan en los proyectos, (es decir, ocultarlas). Esto hace que entremos en dilemas éticos yuxtapuestos: cómo hacer una planeación presupuestal transparente y cómo hacemos para vivir. Si tú financias la gasolina, y no financias el chofer, el mantenimiento, etc., entonces no hay de otra sino que el chofer trabaje gratis (y que en consecuencia tenga que buscar otros trabajos alternos para (sobre)vivir) o que calculemos el chofer, el mantenimiento, etc., dentro del costo de la gasolina.
El impacto identitario está en que podemos reforzar la idea de que somos empresas ejecutoras de proyectos y no organizaciones DE LA SOCIEDAD CIVIL. Hay todo un movimiento mundial de organizaciones (Vu Le lleva la batuta en la crítica a este modelo) que están llamando la atención sobre la importancia de financiar las organizaciones y no sólo los proyectos que estas hacen.
El tiempo que le toma a una organización ganar una convocatoria o gestionar recursos de donaciones, es trabajo. Trabajo no reconocido, recursos no valorizados, o que sí son reconocidos y valorados pero no financiados. En el lenguaje empresarial, esto se llamaría «inversión inicial». ¿Cómo podemos tener dicha inversión inicial las organizaciones de la sociedad civil? Una manera recurrente es pedir un préstamo. Con Profesionales Amigos dijimos ¡vamos a hacerlo!
Nos pasaron dos cosas:
1) Llegamos al banco donde tenemos la cuenta de ahorros de la Fundación:
- Déjenme ver sus estados financieros…
- Aquí los tiene Señor Asesor (tuvimos que sacar de donde no teníamos para pagar el servicio contable)
- ¡Pero si no tienen utilidad!
- Bueno, verá Ud. Somos una organización pequeña y además, sin ánimo de lucro. Los financiadores nos piden ejecutar todos los recursos y además… estamos creciendo apenas
- A ver ¿cuánto facturaron el año pasado?
- ¡Mil millones! (ponemos cara de magnate tecnofeudalista saliendo de una tienda de lujo en Zurich)
- Lo siento facturaron menos de 100 millones de pesos al mes… además ¡no tienen una utilidad alta! ¡se lo gastaron todo!
- ¡Pero si así funcionamos!
- Lo siento, no podemos ofrecerle un crédito
2) Vamos a otro asesor:
- Mire señor, la única manera de obtener un crédito es que lo saque a nombre suyo.
- Bueno, hagamos el proceso (sigue una serie de preguntas humillantes)
- Perfecto señor, tiene un cupo de endeudamiento corto pero podemos prestarle la mitad.
- ¿Puede indicarme la tasa de interés?
- Claro, sólo el 42.6 % anual
- Pero….
Por supuesto familia y amigos nos siguen prestando y sosteniendo. Mientras alumbramos el mundo, nos estamos quemando. Seguimos adelante, nos movemos y estamos encontrando la comba al palo, pero con un esfuerzo muy grande…como todo el mundo.
